Un nuevo estudio relaciona la prolactina con el Parkinson y abre nuevas posibilidades de investigación
Un grupo de científicos de la Universidad de Harvard, el Broad Institute y el Memorial Sloan Kettering Cancer Center desarrolló una innovadora herramienta de análisis genético que podría ayudar a comprender mejor cómo se origina la enfermedad de Parkinson. Gracias a esta tecnología, los investigadores identificaron una relación inesperada entre la hormona prolactina y esta enfermedad neurodegenerativa.
El hallazgo, publicado en la revista Cell Genomics, podría abrir nuevas líneas de investigación para el desarrollo de futuros tratamientos.
Una nueva forma de estudiar los genes
Tradicionalmente, los estudios genéticos analizan cada gen de manera individual para determinar si está relacionado con una enfermedad. Sin embargo, este enfoque puede pasar por alto conexiones importantes.
Para superar esta limitación, los investigadores desarrollaron NERINE, un modelo estadístico que analiza cómo los genes trabajan en conjunto dentro de redes biológicas. En lugar de evaluar cada gen por separado, esta herramienta estudia las interacciones entre ellos, lo que permite detectar relaciones que antes permanecían ocultas.
Según el Dr. Shamil Sunyaev, profesor de Informática Biomédica en Harvard, este método permite comprobar si una red completa de genes está relacionada con una enfermedad utilizando información genética obtenida de miles de personas.
Analizando el ADN de más de medio millón de personas
Para poner a prueba la eficacia de NERINE, el equipo analizó información genética de más de 519,000 participantes provenientes del Biobanco del Reino Unido y del Biobanco Mass General Brigham.
Los resultados demostraron que esta nueva herramienta identifica asociaciones genéticas con mayor precisión que los métodos tradicionales, incluso cuando la información disponible es limitada o contiene cierto grado de ruido estadístico.
Además, logró confirmar relaciones genéticas previamente conocidas relacionadas con los niveles de colesterol, validando así la confiabilidad del modelo.
El descubrimiento más importante: la prolactina y el Parkinson
El hallazgo más llamativo surgió durante el análisis de la enfermedad de Parkinson.
Los investigadores encontraron que variantes poco frecuentes del gen PRL, responsable de producir la hormona prolactina, estaban asociadas con un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Lo más sorprendente es que este gen forma parte de una red donde también se encuentran LRRK2 y SNCA, dos genes ampliamente reconocidos por su papel en el Parkinson. Sin embargo, hasta ahora nunca se había establecido una relación directa entre la prolactina y esta enfermedad.
Los experimentos confirmaron la relación
Para comprobar que el hallazgo no era una coincidencia estadística, el equipo realizó experimentos utilizando neuronas humanas obtenidas a partir de células madre.
Al eliminar el gen PRL mediante la tecnología de edición genética CRISPR, observaron que las neuronas con acumulación de la proteína alfa-sinucleína —una característica típica del Parkinson— sufrían un daño significativamente mayor.
También descubrieron que, en las primeras etapas del proceso, las neuronas aumentaban la producción de prolactina como una posible respuesta de protección. Sin embargo, conforme avanzaba el daño neuronal, los niveles de esta hormona disminuían considerablemente.
Resultados similares fueron observados en modelos animales de la enfermedad.
¿Podría la prolactina proteger a las neuronas?
Los investigadores realizaron pruebas adicionales y encontraron que la aplicación de prolactina sobre neuronas en laboratorio reducía significativamente el estrés oxidativo, uno de los principales mecanismos relacionados con la muerte de las células nerviosas en el Parkinson.
Este hallazgo sugiere que la prolactina podría desempeñar una función protectora dentro del cerebro, además de su conocido papel hormonal relacionado con la lactancia y otras funciones del organismo.
El Dr. Vikram Khurana, profesor asociado de Neurología en Harvard, señaló que los resultados fueron completamente inesperados y han abierto una nueva línea de investigación sobre la enfermedad de Parkinson.
Aún se necesita más investigación
Aunque los resultados son prometedores, los propios autores destacan que todavía no es posible concluir que la prolactina pueda utilizarse como tratamiento para el Parkinson.
El modelo NERINE presenta algunas limitaciones técnicas y, además, será necesario realizar nuevos estudios para confirmar el papel protector de la prolactina y comprender mejor cómo actúa dentro de las neuronas.
Los investigadores también indican que aún queda por determinar si las alteraciones hormonales observadas en los estudios experimentales se presentan de la misma manera en los pacientes.
Un avance que podría cambiar la investigación del Parkinson
Este estudio demuestra cómo las nuevas herramientas de inteligencia estadística pueden revelar conexiones genéticas que antes pasaban desapercibidas.
Aunque todavía queda un largo camino por recorrer antes de que estos descubrimientos se traduzcan en nuevos tratamientos, la identificación del posible papel de la prolactina representa un avance importante para comprender mejor el Parkinson y desarrollar terapias más efectivas en el futuro.